Más dudas que certezas: ¿Si ambiento mi novela en los años 80´s? ¿Qué podría leer para conocer el proceso creativo de un pintor? ¿De un músico? ¿De un escritor? Tengo conmigo el libro de Samuel Ramos; Filosofía de la vida artística, ¿Me serviría leerlo? ¿Me hará desistir de mis propósitos? ¿Cuánto me durará esta fiebre? ¿Lo suficiente para comenzar? ¿Lo suficiente para terminar? Éstas y otras cosas me pregunto.
Unas cuantas palabritas precisas de Osvaldo Soriano:
Talentosos o mediocres, son pocos los escritores que están conformes con su obra recién terminada, y de inmediato empiezan a reescribirla, a retocarla, a disecarla, a cortarla en rodajas. Al emprender el monumental Fausto, Goethe decía que la inseguridad es buena consejera, siempre que no se vuelva paralizante. En otras formas de arte la ayuda es de alguna manera posible; en literatura, el autor está siempre solo como un corredor de fondo. Y de esa soledad debe sacarlo todo: música de cielo y ruido de tripas. También alguna forma de belleza y la peregrina ilusión de que un día alguien decida abrir su libro para ver si vale la pena robarle horas al sueño con algo tan absurdo y pretencioso como una página llena de palabras.
